Guía para ir a Bruselas con amigas… y no morir en el intento.

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Cuando el veranito aprieta y las ganas de viajar aumentan, se produce la clara necesidad de ponerle remedio al síndrome del aventurero inquieto por medio de diferentes vías. Algunas comenzamos a leer artículos sobre cómo aclarar nuestro cabello con remedios naturales (nada de ir a la peluquería, las californianas de verdad nunca se fraguaron brocha y tinte en mano); otras se afanan por broncearse en un balcón con vistas al crudo asfalto; e incluso conozco a quienes, a estas alturas, tienen ya tres grupos de whatsapp de distintos participantes pero idéntico nombre (“viaje veranito 2015″) esperando que, cual ansiado postor en una carrera de caballos y tras superar obstáculos y caídas, alguno de ellos roce el éxito para lograr hacer algún viaje decente este cada vez más próximo agosto.

Pero, ¡ojo! Si eres la típica chica que planea el viaje por su cuenta sin esperar segundas opiniones, y lo hace tan bien tan…

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